Luisa
era mi vecina del primer piso, a ella, tres veces en la semana, iba un taxi a
buscarla a la casa y la llevaba gratis al hospital, donde se hacía el
tratamiento de Hemodiálisis, pues padecía de una Enfermedad Renal Crónica y gracias
a este método logró tener por varios años una adecuada calidad de vida.
Al
igual que ella, actualmente, son alrededor de tres mil los cubanos que reciben
este tipo de procedimiento en nuestros hospitales que, además de incrementar la
supervivencia del paciente, sirve como preparación para el trasplante renal.
Detrás
de este logro de la medicina cubana, existe todo un equipo de personas que
velan porque estos medicamentos lleguen a tiempo a sus destinatarios.
Ismael
Paz Ayarde, es uno de esos hombres cuyo mérito fue liderar el diseño y fabricación
de la Máquina Multillenadora de Líquidos EMPAZ, utilizada en el llenado de
los tanques de soluciones concentradas para hemodiálisis.
Este
santiaguero, técnico medio en mantenimiento y jefe del Taller Central de la Empresa Laboratorio
Farmacéutico Oriente, hoy LBF Laboratorios Farmacéuticos, fue merecedor del Premio
Mayor Impacto Nacional de la Asociación Nacional de Innovadores y
Racionalizadores (Anir), único otorgado en la provincia de Santiago de Cuba, de
los siete dados nacionalmente.
Con
la humildad y sencillez que caracteriza a este aniristas, nos comenta como
nació aquella inventiva, que puede competir en productividad y calidad, con
cualquier equipo similar en el mundo.
“Esta
máquina surgió a partir de la necesidad de humanizar el trabajo de los obreros
que manualmente llenaban los tanques de hemodiálisis en la Planta de Sueros, una
solución hecha en nuestra entidad, importante para los pacientes que padecen de
problemas renales, y que necesitan dializarse con ese medicamento, si no pueden
padecer serios problemas o hasta la muerte”, dijo Paz.
“Teníamos
serios problemas con la producción porque no poseíamos las condiciones necesarias
en el área para garantizar una mayor elaboración; además los trabajadores
sufrían el impacto violento de llenar los tanques manualmente. De esta forma emanó
la idea de diseñar un equipo que lo hiciera de forma automática”, puntualizó.
“La
máquina la diseñamos y construimos íntegramente aquí en la Empresa y su funcionamiento
es totalmente automático, tienen una capacidad productiva muy alta, triplica la
producción y ha permitido durante dos años tener de forma ininterrumpida el
producto”, expresó.
Las
soluciones concentradas para hemodiálisis realizadas aquí son almacenas y
distribuidas hacia las provincias del oriente del país, por la Empresa Comercializadora
de Medicamentos (Encomed) y, en algunas ocasiones, también han abastecido hasta
la demanda nacional, gracias a poder contar con la EMPAZ.
En
el mercado internacional ampliamente un equipo similar a este puede costar alrededor de medio millón de dólares o
unos 500 mil euros, y según refirió Paz, la máquina tiene todos los patrones de
calidad, y le ha ahorrado al país por concepto de efecto económico alrededor de
tres millones de pesos, tanto para la economía de la nación como para la Empresa, la cual ha
aumentado el incremento productivo y por tanto ingresa más dinero.
“Todo
esto se logró gracias al esfuerzo de un equipo de compañeros quienes me
ayudaron a su desarrollo. Se construyó totalmente con piezas recuperadas,
recortes de materiales de equipos que estaban abandonados, en desuso y se
fueron utilizando, cortando y adecuando a las necesidades, además de que
nuestra intención era también minimizar
los gastos”, subrayó.
Con
orgullo señala Paz que hasta ahora existe referencia de que este es el único
equipo en Cuba creado por un obrero para cumplir determinada función, y conocemos
de entidades interesadas en tener un equipo similar para hacer el llenado de
otras sustancias que estén en estado
líquido”.
La
máquina está instalada en el área de la Planta de Sueros del Laboratorio, con un
pronóstico largo de durabilidad y continúa siendo útil en estas salas donde se
confecciona el producto que les devuelve la vida a los enfermos de
insuficiencia renal crónica. .
Ismael
Paz, lleva 25 años de trabajo en el LBF y en varias ocasiones ha sido seleccionado
anirista destacado. A su cargo lleva también el diseño de otras cuatro
máquinas: tres embazadoras de tabletas en frascos, construidas desde 1999, y
que actualmente se encuentran trabajando con buena productividad y que compiten
en calidad y resistencia con las importadas del extranjero, y un transportador
para la fábrica de Suero, con cinco años de explotación y muy buenos
resultados.
Este
innovador por excelencia siempre está detrás de los que pueda recuperar, crear
y confeccionar, no busca elogios pues considera que el mejor reconocimiento es
“mantener funcionando la tecnología y aumentar la producción, que es para lo
que trabajamos, porque de esa forma garantizamos que les llegue a tiempo esos
medicamentos a la población”.
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