viernes, 2 de diciembre de 2016

Yo he llorado a Fidel


En la Plaza de la Revolcuión de Santiago de Cuba rindiendo homenaje a mi Comandante en  Jefe


Como te he llorado Fidel. Como si fueras un padre, un abuelo. Ese mismo dolor lo padece tu pueblo, patentizado en cada lágrima de aquellos que te han acompañado en cada calle, barrio, montaña de la Caravana de la Victoria que te trae devuelta a Santiago de Cuba.
Hasta los angeles lloraron por tí.
Una lluvia fuerte con pleno sol reluciente cayó sobre Santiago de Cuba la mañana, de 26 de noviembre, cuando el mundo entero se enteraba de tu desaparición física. Y como dirían mis abuelos, llueve porque los ángeles lloran cuando las personas buenas mueren.
Y así es Fidel,  tu fuieste un hombre bueno.
Tu ciudad, que hiciste Héroe de la República de Cuba, amaneció conmovida. El pueblo que te acompañó en tantas victorias hoy sufre tu desaparición física, aunque sabe que tu legado perdurará por siempre.
No fueron lágrimas de dolor, sino de agradecimiento, de tributo. Gracias Comandante por haber hecho de Cuba una país gigante, gracias por habernos dado la dignidad y el orgullo de ser cubanos, reconocidos mundialmente, gracias por tus enseñanzas, por tu presencia.