| Sergito, el primer varoncito de derecha a izquierda |
Apenas
tengo 2 años de haber salido de la barriguita de mamá y ya como quien dice se
me acabaron las vacaciones, pensé que iban a ser más largas, pues en esa etapa
no tengo ningún compromiso escolar, ando y desando a mi antojo.
Sin
embargo, hace más o menos un mes, ya mi vida cambió. Todos los días mi mamá me
levanta tempranito para ir hacia un lugar donde jugamos, aprendemos,
interactuamos con otros niños y hasta conocemos de buenas prácticas.
En
la casa por las mañanas es como una odisea, sí, mi mamá se vuelve “loca” y lo
que antes hacía con toda la calma, paciencia y amor del mundo, hoy es distinto.
La leche, que tanto me gusta tomármela con ella mientras le acaricio el pelo,
ya, casi casi, me la tomo sólo mirando muñequitos frente al televisor, y ella,
dando vueltas de aquí para allá.
De
momento me dice: “dale Sergito” y me mete en el baño, me asea, me pone
corriendo medias y zapatos, que si el short, la camiseta, el bolsito, la
colonia…, así es a diario.
Salimos
volando de la casa para no llegar tarde a ese sitio donde en la entrada se
encuentra un busto y una bandera, dice
mi mamá que la imagen es de José Martí, un gran revolucionario cubano que luchó
por su Patria y realizó muchos cuentos para los niños, que ella con frecuencia
me lee.
Allí
una maestra y enfermera nos dan la bienvenida y la parte que me gusta es cuando
entramos al salón, ese mundo en miniatura donde tanto juego con mis amiguitos, aunque al principio era extraño y lloraba sin
parar. Ya no. Ahora llego dando besos a mis seños y despido a mi mamá con mucho
cariño, ella va a trabajar y a traerme caramelos.
Canto,
corro, tiramos pelotas, nos embarramos las manos con plastilinas, hacemos ejercicios
en el patio y hasta nos enseñan a comer en bandejas, dormir en el catre y
esperar sentaditos que llegue papá a buscarnos.
Dicen
que ahora, el próximo lunes 5 de septiembre inicia el curso escolar, mi primer
curso, y aunque no llevo pañoleta, como mis primos, me siento muy contento
porque ese día habrá fiesta en todas las escuelas.
Mi
círculo es “Los dos príncipes”, ubicado en el centro urbano Abel Santamaría del
municipio de Santiago de Cuba, y sé que allí comenzaré a aprender muchas cosas
interesantes y útiles de este mundo que nos rodea.