lunes, 4 de enero de 2016

De fiesta en casa



Este Fin de año di gracias por la vida. Brindé por los logros alcanzados y por los que no, también. Me vesti con mi mejor traje y abrazé muy fuerte a mi familia. El cerdo asado, las viandas, el congrí, la ensalada y la bebida adornaron la mesa. Todo fue alegría.



Al igual que en casa, los habitantes de este archipiélago y del resto del mundo, celebraron la llegada de Fin de año. Momento idóneo para reunirse abuelos, padres, hijos, primos, tíos y amigos.



La música, el jolgorio, las felicitaciones entre conocidos y la buena comida, marcaron la celebración.



Todo se preparó entorno al momento: el retoque de pintura en los hogares, la limpieza general de la casa, el embellecimiento de centros de trabajo y comunidades, las fiestas populares y la compra necesaria en los mercaditos y tiendas.



Llegado el día, el 31 de diciembre se convirtió en una jornada llena de aromas y sabores delicioso para todo el mundo.



En la mesa de muchísimos cubanos no faltó el cerdo asado,  en púas o en horno, o en diversos casos, de acuerdo a las posibilidades, una que otra pierna de este animal. De igual forma acompañan la cena el arroz congrí, el ñame con mojo, la ensalada de vegetales y la bebida, sea cerveza, vino y sidra.



Tic tac, tic tac. ¡Ya son las 12!, gritó mi papá y enseguida los fuegos artificiales llenaron la ciudad de Santiago de Cuba. Abrimos la botella de sidra y nos besamos, abrazamos, recordamos a los familiares que ya no están con nosotros.



Con la armonía que caracteriza al cubano, los vecinos salimos a felicitarnos y compartimos brindis, abrazos y apretones de manos.



Acto seguido se algunas personas lanzaron cubos de agua desde el balcón, la casa, o el lugar donde se recibió el nuevo año, para entrar “limpio” al 2016. En mi casa mi primo Julito, tiró tres.



Supe que en algunos barrios, como el de mi hermano en El Cristo,  se quemó de manera simbólica al “Año Viejo”, representado por un muñeco de trapo, con lo cual se pretenden borrar los malos recuerdos dejados atrás, y recibir venideros tiempos con alegría.



Y no faltó el buen vestir, con prendas y aditamentos varias personas se engalanaron con sus mejores ropas y hasta eligieron el color a usar en dependencia al significado de estos, que de acuerdo con las tendencias de la moda para esta ocasión vendrían muy bien los colores blanco, verde, rojo y negro.



La víspera de Año nuevo fue una celebración multitudinaria en esta ciudad. Cientos de familia salieron al Parque de Céspedes para festejar el advenimiento de año nuevo y el 57 aniversario del Triunfo de la Revolución.



Para los santiagueros y santiagueras el 2015 fue una etapa valiosa, de muchas conmemoraciones y esfuerzo colectivo. Tuvimos los actos nacionales por el Primero de Enero y el 26 de Julio, el aniversario 500 de la fundación de la villa de Santiago de Cuba, la construcción del malecón y disímiles obras significativas, así como el enfrentamiento a la sequía y enfermedades derivadas de esta, que sin dudas, ameritaron del empeño colectivo de nuestros ciudadanos.



Pero más allá de todo esto, a los habitantes de esta tierra nada los reconfortó más que el compartir junto a los suyos las alegrías y tristezas que les deparó el 2015, deseando que este 2016 traiga para todos esperanza, paz, amor, prosperidad y muchas buenas recompensas.